Desde el inconfundible Obelisco hasta el histórico Cabildo, pasando por joyas como el Kavanagh, Buenos Aires está llena de edificios que se convirtieron en verdaderos símbolos urbanos locales y nacionales. Pero entre el trajín cotidiano y las fachadas de siempre, todavía existen colosos “escondidos a la vista de todos».
Uno de ellos se encuentra a pocas cuadras del Congreso Nacional. Con 100 metros de altura, una fachada imponente y uno de los diseños más singulares de la ciudad, el Palacio Barolo invita a descubrir un universo inspirado en una de las obras literarias más famosas de la historia: La Divina Comedia de Dante Alighieri.
Un recorrido entre el infierno, el purgatorio y el paraíso
La visita guiada al Palacio Barolo permite conocer los secretos de este edificio histórico durante aproximadamente una hora y media, descubriendo detalles arquitectónicos que suelen pasar inadvertidos para quienes lo observan desde la calle.
El recorrido comienza en la planta baja, representando el infierno, y continúa por el purgatorio hasta llegar al cielo, atravesando espacios diseñados con referencias directas a la ya legendaria obra de Dante.
9 agosto 2026 14:00 + más fechas disponibles
El gran cierre de la experiencia llega en las alturas. Desde el piso 22, el Palacio Barolo ofrece vistas panorámicas de 360° de Buenos Aires, con una perspectiva privilegiada sobre algunos de los edificios más emblemáticos del centro porteño.
Además de la visita guiada, el Palacio Barolo cuenta con otros espacios abiertos al público. En el piso 16 se encuentra Salón 1923, un rooftop donde se puede desayunar, almorzar, merendar o cenar.
El palacio que llevó a Dante al corazón de Buenos Aires
Inaugurado en 1923, el Palacio Barolo nació del sueño del empresario italiano Luis Barolo, quien quiso crear un edificio único que combinara arquitectura, arte y simbolismo. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto italiano Mario Palanti, quien incorporó numerosas referencias a La Divina Comedia en el diseño.
En una época en la que Buenos Aires buscaba convertirse en una gran metrópolis internacional, sus casi 100 metros de altura lo transformaron durante años en el edificio más alto de Sudamérica y en una de las construcciones más innovadoras del continente.
Declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, el Palacio Barolo es hoy una de las grandes joyas arquitectónicas de la ciudad.