Hay autores que nunca pisan una ciudad y, aun así, parecen dejar una huella en ella. Edgar Allan Poe es uno de esos casos. Aunque jamás conoció Buenos Aires, su obra encontró acá un lector excepcional: Julio Cortázar, que dedicó años a traducir al español sus cuentos y novelas cortas.
Quizás por eso no resulta tan difícil encontrar en la ciudad rincones que parecen sacados del universo de Edgar Allan Poe. Desde una escultura funeraria ligada a una de las leyendas más inquietantes de Buenos Aires hasta pasadizos subterráneos donde el tiempo parece haberse detenido. Hoy, esa atmósfera también cobra vida en una experiencia inmersiva donde, entre cócteles y personajes inspirados en la obra de Poe, el público se convierte en parte de la historia.
17 enero 2027 17:00
La Trastienda
Si querés recorrer una Buenos Aires digna de Edgar Allan Poe, estos son cinco lugares que no te podés perder.
Cementerio de la Recoleta

Si existiera un lugar en Buenos Aires capaz de materializar uno de los mayores miedos del autor, sería el Cementerio de la Recoleta. Entre sus más de 4.800 bóvedas y mausoleos descansa Rufina Cambaceres. La leyenda cuenta que, tras sufrir un episodio de catalepsia, fue dada por muerta y enterrada con apenas 19 años.
Días después, al abrir el féretro, su cuerpo habría aparecido desplazado y con marcas en el interior de la tapa, alimentando la creencia de que despertó bajo tierra e intentó escapar. Nunca pudo demostrarse, pero el relato convirtió su tumba en una de las más visitadas del cementerio y recuerda inevitablemente a El entierro prematuro (The Premature Burial), el cuento en el que Poe exploró el terror a ser sepultado con vida.
📍Junín 1760, Recoleta
Palacio Barolo

Más que un edificio, el Palacio Barolo es una obra cargada de simbolismo. Inaugurado en 1923, el arquitecto Mario Palanti lo diseñó inspirándose en la Divina Comedia de Dante, dividiendo el edificio en tres grandes niveles que representan el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.
Su interior, con pasajes oscuros, escaleras monumentales y una arquitectura llena de referencias esotéricas, crea una atmósfera que resulta sorprendentemente cercana al imaginario de Poe.
📍Av. de Mayo 1370, Monserrat
El Zanjón de Granados

Bajo las calles empedradas de San Telmo se esconde una Buenos Aires que permaneció enterrada durante siglos. El Zanjón de Granados permite recorrer antiguos túneles y restos de construcciones coloniales descubiertos durante la restauración de una antigua casona del siglo XIX.
La humedad, los ladrillos originales y la sensación de avanzar por una ciudad detenida en el tiempo recuerdan inevitablemente a El barril de amontillado (The Cask of Amontillado) o La caída de la Casa Usher (The Fall of the House of Usher).
📍Defensa 755, San Telmo
Cementerio de la Chacarita

Menos turístico que Recoleta pero mucho más extenso, el Cementerio de la Chacarita es la mayor necrópolis de Buenos Aires. Inaugurado en 1871, durante la epidemia de fiebre amarilla, alberga miles de bóvedas, galerías subterráneas y monumentos funerarios.
Además de ser el lugar de descanso de figuras como Carlos Gardel, recorrer sus avenidas arboladas y sus pabellones funerarios permite descubrir otra cara del patrimonio porteño, marcada por el silencio, la memoria y una arquitectura que no desentonaría en una novela gótica.
📍Av. Guzmán 680, Chacarita
Planetario Galileo Galilei

Puede parecer el lugar más inesperado de esta lista. Sin embargo, además de escribir algunos de los relatos más influyentes de la literatura de terror, Edgar Allan Poe también dedicó sus últimos años a reflexionar sobre el universo. En 1848 publicó Eureka, un ensayo en el que reflexionó sobre el origen y la estructura del cosmos décadas antes de que surgieran las teorías cosmológicas modernas.
El Planetario Galileo Galilei, inaugurado en 1966 dentro del Parque Tres de Febrero, es un buen recordatorio de esa faceta menos conocida del escritor. Sus proyecciones y actividades científicas ofrecen una forma distinta de acercarse a un autor cuya curiosidad iba mucho más allá del misterio y lo sobrenatural.
📍Av. Sarmiento y Av. Figueroa Alcorta, Palermo