A los 87 años, Eduardo continúa su rutina diaria rodeado de millones de piezas en su local de Avenida Rivadavia 6283. Desde los 14 años se dedica a la fabricación de botones, un oficio que mantiene vivo desde hace más de siete décadas en un taller escondido justo debajo del salón principal.
Conocido en el barrio como el Rey de los Botones, es uno de los últimos artesanos de su tipo que quedan en actividad en Buenos Aires. Su proceso de creación es manual y minucioso: cada botón pasa por sus propias manos para ser transformado, lejos de la producción industrial masiva.
El Rey de los Botones y su torno italiano en este sótano de Buenos Aires
La historia del rey de los botones de Buenos Aires se remonta a 1933, cuando la familia de Eduardo inauguró el local. En el interior del negocio, la maquinaria histórica convive con el inventario actual. Una de las herramientas principales de Eduardo es un antiguo torno de origen italiano de más de 70 años, el cual opera para darle forma y acabado a los artículos que produce diariamente en el subsuelo de Flores.
La gente de IG @pixel.viajero sacó a la luz estos casi 100 años de historia.
Con este torno Eduardo pude tallar los diminutos botones, darles forma, grabarles nombres o incluso hacerles dibujos. ¿Botones de diseño con grabaciones a medida? Sí, en este local secreto de Flores. Pero acá sucede algo aún más especial y mágico: y es que si vas con una prenda o incluso un pedazo de tela, Eduardo va a sacar sus cajas y catálogos hasta encontrar el botón, «ese botón» y ningún otro que encaje a la perfección. Y si no lo tiene, lo puede hacer para vos. ¿Qué IA puede hacer eso con tanto cariño por la profesión?
El local abre sus puertas de lunes a viernes de 11 a 13 y de 16 a 18 horas, mientras que los sábados únicamente recibe clientes durante la mañana, en la franja de 11 a 13 horas.