Por sus mesas pasaron algunas de las grandes figuras del tango y, entre sus paredes, nació una de las canciones más recordadas de la música argentina. Hablamos de Esquina Homero Manzi, el histórico café de San Juan y Boedo que abrió sus puertas en 1927 y que hoy sigue recibiendo público, tanto para sus tradicionales espectáculos de tango como para propuestas menos habituales, entre ellas un stand-up con cata de vinos.
La esquina de San Juan y Boedo que Homero Manzi inmortalizó en «Sur»
«San Juan y Boedo antiguo». La letra de «Sur» comienza evocando la misma esquina donde Manzi escribió sus versos en 1948, antes de que Aníbal Troilo les pusiera música. Por entonces, el café ni siquiera llevaba el nombre del poeta: todavía era conocido como Canadian.
Casi ocho décadas después, la fachada histórica sigue en pie y en el interior se exhiben fotografías, dibujos originales de Hermenegildo Sábat y hasta un poncho que perteneció a Homero Manzi, junto con otros recuerdos donados por su hijo, Acho Manzi.
Pero el café no siempre estuvo abierto al público. En 1999 cerró sus puertas y no volvió a recibir visitantes hasta 2001, cuando reabrió tras una restauración que conservó sus fachadas originales y adaptó el interior para los espectáculos en vivo. Para entonces, ya había sido declarado Sitio Histórico Nacional y tres años después de su reapertura, en 2004, se incorporó al listado de Bares Notables de Buenos Aires.
De El Aeroplano a Nippon: los cuatro nombres de Esquina Homero Manzi
Aunque hoy todos lo conocen como Esquina Homero Manzi, el establecimiento abrió en 1927 con el nombre de El Aeroplano. Diez años después pasó a manos de propietarios japoneses, que lo rebautizaron como Nippon por sus raíces.
Pero ese tampoco sería su último nombre. En 1948 pasó a llamarse Canadian y recién en 1981 adoptó el de Homero Manzi, en homenaje al poeta que había escrito allí los versos de «Sur».
Otra forma de disfrutar del histórico café más allá del tango
El tango sigue siendo protagonista en Esquina Homero Manzi, donde se puede disfrutar de cenas con espectáculos en vivo que reúnen a músicos, cantantes y bailarines sobre el escenario. Pero el tango no es lo único que se puede disfrutar allí.
También hay lugar para el humor y para degustar cinco copas distintas durante una función de stand-up. Es la propuesta de An Idiot’s Guide to Wine, un show de 70 minutos donde un comediante guía la cata entre risas, anécdotas y curiosidades. No hace falta ser un experto: el plan es aprender algo mientras te tomás un buen vino y pasás un rato divertido.