German es baterista y musicólogo. Paula es experta en derechos musicales y Ricky se formó en Berklee en composición para cine. Ninguno está sobre el escenario, pero todos influyen en lo que después escuchás en Candlelight y otras producciones principales de Fever Originals, también en Buenos Aires.
Ellos forman parte del Fever Music Team, un equipo de 14 curadores musicales repartidos por todo el mundo que define cómo suena cada concierto y funciona como filtro de calidad: desde rastrear músicos como auténticos detectives hasta revisar, ajustar y dejar afuera lo que no funciona. Un rol clave en el éxito de estos shows que ahora podés conocer desde adentro.

Quiénes son los 14 expertos que diseñan el sonido de Candlelight en Buenos Aires y el mundo
«Ver ideas convertidas en experiencias tangibles para miles de personas es un sentimiento precioso. Francamente, creo que somos un equipo privilegiado.»
Así lo resume uno de los curadores musicales, en referencia al grupo formado por Pablo, Ricky, Aalok, Tyler, German, Hyunmin, Paula Gonzalez, Paula Flores, Andree-Ann, Adrian, Ross, Javi, Lulu y Ana Sofía.
Un “equipo privilegiado” integrado por profesionales de alto nivel con formación en filosofía de la música, estudios de musicología en Oxford y trayectorias en Broadway o en grandes orquestas europeas. Muchos siguen tocando —chelo, batería o violín— y son quienes revisan los arreglos y deciden qué funciona (y qué no) en cada programa.
Cada región tiene su experto con conocimiento directo de la escena local. En Buenos Aires, ese rol lo ocupa Paula Flores, la curadora musical para LATAM detrás de repertorios tan identitarios como los de los conciertos tributo a Soda Stereo, Charly García o Luis Alberto Spinetta.
Qué hacen los curadores musicales (más allá de elegir canciones)
Todo arranca bastante antes del concierto. Buscan a los mejores músicos en webs, YouTube o Instagram, y lo hacen con «el ojo de un investigador privado». Detectan talento, lo seleccionan y trabajan con cada artista para construir la identidad del programa.
Con eso hecho, el equipo se mete de lleno en analizar la música de los artistas, armar el repertorio y encargar arreglos que después revisan, ajustan o descartan. «Disfruto mucho ver cómo los arreglos se convierten en algo real», cuenta uno de ellos. También evalúan las actuaciones en vivo y corrigen minuciosamente lo que falla, aplicando un estricto filtro de calidad para que todo lo que llegue al escenario sea, sencillamente, perfecto.

El rol de la tecnología: por qué la decisión final nunca es de un algoritmo
Elegir el repertorio es un equilibrio constante entre los datos, el criterio musical y lo que le apasiona al público. Los curadores musicales miran la popularidad de las canciones y las tendencias en redes, pero también investigan qué espera escuchar el público en cada concierto. Después toca saber qué temas funcionan en piano o cuarteto de cuerdas y cuáles añadir. «Si ya hay muchos hits, intento buscar joyas menos conocidas para los fans de verdad», añade otro.
¿Y la IA? En el Fever Music Team, la tecnología se entiende como un asistente sumamente útil para tareas muy concretas como investigar artistas, organizar información o procesar datos estadísticos de tendencias en plataformas como TikTok o Spotify. Sin embargo, la curaduría creativa definitiva se apoya de forma exclusiva en el factor humano.
Y es que como señala uno de los curadores, “la música es algo vivo, creado por personas”. Aunque los algoritmos te digan qué es popular, carecen del motor de calidad detrás de Candlelight y otros shows como The Jazz Room: la sensibilidad, la experiencia vivida y el criterio artístico que solo un curador humano puede aportar para que una canción te ponga la piel de gallina.
Curadores: Pablo Moreno Sánchez, Robert Tyler Bechtle, Javier Calderari Torres, Ricky Schweitzer, Ana Sofía Vela Ramirez, Andree-Ann Deschenes, Hyunmin Kang, German Ocampo Barrera, Adrian Martens, Paula Gonzalez, Paula Flores, Lulu Whittington, Ross Raymond Mccaw and Aalok Gandhi