Pasar por la esquina de Callao y Rivadavia sin mirar hacia arriba para ver, aunque sea un instante, las aspas de El Molino es casi imposible. La Confitería del Molino avanza en su puesta en valor: sumará un bar y una terraza y según últimos informes, la concesión del bar del nivel del salón de baile se licitará en unos tres meses, y se abrirá la terraza del quinto piso, con vista a la Plaza Congreso.
El Molino de Buenos Aires: La leyenda de una esquina que se armó de a poco
El edificio tan conocido como El Molino ocupa la esquina de Callao y Rivadavia, frente al Congreso. Lo proyectó el arquitecto Francesco Gianotti y se inauguró el 9 de julio de 1916. Es uno de los grandes exponentes del Art Nouveau porteño y un símbolo de la Belle Époque en Buenos Aires.

La historia empezó doce años antes. En 1904, los pasteleros Constantino Rossi y Cayetano Brenna compraron la esquina y, con el tiempo, sumaron las propiedades vecinas hasta completar el terreno que hoy ocupa el edificio.
Después de la muerte de Brenna, en 1938, la confitería pasó por varias manos y le costó adaptarse a los cambios de la ciudad. Esa decadencia duró décadas y el edificio quedó en obra y bajo restauración durante años.
Lo que se puede hacer hoy
En julio de 2026 el Molino cumplió 110 años y cada mes ofrecen visitas guiadas gratuitas. Son pocos lugares, para preservar el edificio y los múltuples trabajos de rehabilitación que se llevan a cabo. Por eso, para poder conseguir uno de los cotizados lugares en cada visita semanal, tenés que anotarte en su canal de difusión de whatsapp, a través de su IG @ elmolinook.

Para quien pasa a diario por la plaza y se pregunte qué podrá ver de el Molino: dos espacios que casi nadie conoce, el nivel del salón de baile y la terraza del quinto piso, que podrían tener pronto un uso público. Además, la licitación del bar marca el primer paso concreto hacia una reapertura plena.
Si querés conocer el interior antes de que lleguen las mesas, conviene seguir atento a las nuevas fechas de visitas guiadas. Mientras tanto, la fachada se puede mirar desde la vereda de enfrente, con el Congreso de fondo.