Con la cuarta temporada de Bridgerton ya estrenada, se volvió a poner de moda los bailes, los vestidos de época y los grandes salones. Mientras la serie suma nuevos episodios (los próximos saldrán el 26 de febrero), en Buenos Aires hay escenarios que parecen recién salidos de la pantalla. ¿No te lo crees? Descubrí los palacios, teatros y hasta eventos en Buenos Aires que podrían formar parte de la serie.
Palacio Paz

El Palacio Paz, sede del Círculo Militar, es uno de esos edificios que te obligan a levantar la vista cuando pasás por Santa Fe. Fue una de las residencias privadas más lujosas de Buenos Aires y todavía conserva ese aire de otra época: salones enormes, detalles dorados y una elegancia digna de una presentación en sociedad. Hoy se puede visitar y hasta asistir a conciertos, así que si querés sentirte en Mayfair sin salir de la ciudad, este es el lugar.
Palacio Errázuriz

Si hay una mansión porteña capaz de competirle a los salones de Bridgerton, sería esta. El Palacio Errázuriz tiene escaleras monumentales y lámparas de arañas que parecen hechas para iluminar un baile de época. Hoy funciona como Museo Nacional de Arte Decorativo y se puede recorrer de miércoles a domingo, así que no hace falta invitación aristocrática.
Teatro Margarita Xirgu

El Teatro Margarita Xirgu es uno de los escenarios porteños donde la estética de Bridgerton se vive en serio. Acá se presenta Candlelight: Lo mejor de Bridgerton, un concierto a la luz de las velas en el que un cuarteto de cuerda interpreta las canciones más reconocidas de la serie. Bien podría ser el evento de la temporada.
Teatro Colón

El Teatro Colón no necesita presentación. Sus palcos rojos y su sala inmensa lo convierten en el escenario perfecto para una noche de alta sociedad. De hecho, no sería de extrañar que la Reina Charlotte pidiera un palco acá. Se puede hacer visita guiada o sacar entradas para una función y vivir la experiencia completa: binoculares en mano, una mirada discreta con alguien del público y dejar que el drama haga lo suyo.
Embajada de Francia

En la esquina de Cerrito y Arroyo, en plena Recoleta, la Embajada de Francia parece salida de una postal europea. El antiguo Palacio Ortiz Basualdo fue residencia privada y hoy es escenario de galas y encuentros diplomáticos que mantienen ese aire aristocrático intacto. Cada tanto abre sus puertas para eventos especiales, como la feria gastronómica francesa, y es de esas visitas que te hacen sentir parte de una recepción de otra época.
Palacio San Martín

Si en Bridgerton hay algo tan importante como el baile, es la entrada. Esa escena en la que alguien cruza el salón y todas las miradas se clavan ahí. El Palacio San Martín tiene esa energía. Fue la residencia de la familia Anchorena y hoy es la sede ceremonial de la Cancillería, donde se realizan actos oficiales y visitas de Estado. No abre todos los días, pero cuando hay visitas guiadas vale la pena aprovecharlas.
Teatro Cervantes

El Teatro Cervantes es un hermoso teatro de 1921 que conserva en la actualidad su estilo como si el tiempo no hubiera pasado. Asistir a una obra de teatro en este lugar es algo especial. Nada que envidiarle a los espacios de la Regencia, porque en Buenos Aires, tenemos edificios que te transportan a esa época también.
Sala Alejandro Casona

El ballet de danzas irlandesas de La Plata organiza en Buenos Aires bailes victorianos donde tenés que vestirte de época y bailar los bailes típicos. Como los personajes de Bridgerton, podés ir con traje o vestido largo y divertirte como nunca en una noche diferente. Los realizan casi todos los meses y, en algunas fechas, incluyen versión de máscaras.
Librería El Ateneo

La librería El Ateneo es uno de esos espacios que podrían aparecer sin esfuerzo en un capítulo de Bridgerton. Hoy podés pasar la tarde entre libros, pero el edificio fue originalmente un teatro y todavía conserva el escenario, los palcos y esa estructura clásica. Basta levantar la vista para entender por qué encaja tan bien en este recorrido.
Cafetería Croque Madame

Si el plan incluye té inglés, Croque Madame dentro del Colegio de Escribanos es una muy buena opción. Funciona en uno de los salones del edificio y mantiene esa mezcla rara entre cafetería y patrimonio histórico. Entre las paredes centenarias aparece además un mural de Raúl Soldi que no todos saben que está ahí.