Si las paredes hablaran, hay una casa en la calle Balcarce, en el centro de Rosario, que posiblemente cantaría los primeros acordes de «El amor después del amor«. La casa de Fito Paez, uno de los músicos más grandes de Argentina, acaba de salir a la venta y su futuro se debate entre la venta o la posibilidad de convertirse en un museo del artista.
La casa de Fito Paez en Rosario está a pocas horas de Buenos Aires y encierra los secretos de la infancia y adolescencia de Fito . Sin embargo, quienes cruzan hoy su puerta se encuentran con un escenario completamente distinto al que albergó los primeros ensayos del artista.
La casa de Fito Paez está en venta: cómo está la casa hoy
Cualquier fanático imaginaría que el lugar donde Fito tocó su primer piano de pared se mantiene como un santuario del rock nacional, pero la realidad es mucho menos romántica.
La habitación principal, donde Fito se juntaba con amigos a sacar canciones rodeados de discos y afiches, cambió drásticamente. La razón es muy simple: la casa de Fito Paez funciona actualmente como un centro de diagnóstico por imágenes.
A pesar de las modificaciones para adaptarla a un uso médico, la distribución original y ciertos detalles de la época siguen ahí, como la ventana de su dormitorio.
El sueño del «Museo Fito Páez»
Con la aparición del cartel de «En Venta», surgió también un movimiento impulsado por allegados y gestores culturales para que la propiedad no termine convirtiéndose en un emprendimiento comercial más o, peor aún, sea demolida.
La propuesta que resuena con más fuerza es inspirarse en el modelo del Reino Unido con las casas de The Beatles. El objetivo es atraer a inversores privados o apoyo estatal para comprar la propiedad, restaurarla a su estado original y transformarla en el primer Museo Fito Páez.
Por ahora, el futuro de la casa de la calle Balcarce es incierto y las negociaciones inmobiliarias están abiertas. Lo que es innegable es que ese lote encierra una porción fundamental del ADN de la música argentina, cuando todavía no había giras internacionales, Grammys, ni estadios repletos.