Entre las calles del Abasto se esconde un espacio cultural que todavía conserva las huellas de su sorprendente pasado industrial. Ciudad Cultural Konex ocupa una antigua fábrica y depósito de aceite construida en la década de 1920, hoy transformada en un enorme complejo cultural donde los viejos techos y estructuras industriales conviven con una gigantesca escalera naranja que se convirtió en una de sus imágenes más reconocibles.
Este 2026, el Konex celebra 20 años de actividad cultural ininterrumpida después de haber recibido a artistas como Charly García, Spinetta, Cerati o Fito Páez. Y donde antes funcionaba una fábrica, hoy podés encontrarte desde grandes festivales hasta ballet en la oscuridad con luces de fibra óptica. Pero ¿cómo terminó una fábrica de aceite convirtiéndose en uno de los espacios culturales más singulares de Buenos Aires?
21 noviembre 2026 16:00 + más fechas disponibles
Ciudad Cultural Konex
De fábrica de aceite a centro cultural en Buenos Aires
Construido en la década de 1920, el Konex funcionó como fábrica y depósito de aceites hasta 1992, y todavía conserva parte de sus techos, estructuras y detalles industriales. Su transformación comenzó en 2003 con un concurso de arquitectura al que se presentaron 78 estudios. El proyecto ganador llevaba la firma de Clorindo Testa, Juan Fontana y Oscar Lorenti, que decidieron darle una nueva vida a la antigua fábrica sin borrar su identidad.

En 2004, mientras el edificio todavía tenía pisos rotos, paredes deterioradas y techos sin chapas, el Konex ya empezaba a recibir actividades culturales durante el Festival de Verano Porteño.
Su inauguración oficial llegaría dos años después. Desde entonces, la música en vivo, la danza y el teatro se apoderaron de la antigua fábrica, con propuestas tan distintas como El Cascanueces o La Bomba de Tiempo, que desde 2006 convierte los lunes del Konex en un enorme espectáculo de percusión e improvisación.
La enorme escalera naranja que transformó el antiguo edificio
La transformación también dejó algunas sorpresas a plena vista. Clorindo Testa diseñó una enorme estructura naranja que atraviesa el patio y que no solo conecta distintos sectores: durante algunos eventos, sus escalones también se convierten en una gigantesca tribuna.
Y basta con levantar la vista para encontrar más obras de arte. Una enorme criatura construida en metal asoma desde lo alto del edificio, mientras su famoso neón ilumina el patio y los muros siguen funcionando como lienzos. De hecho, por su 20.º aniversario, el Konex sumó dos murales gigantes de hasta 48 metros de largo, obra del artista Jorge Pomar.